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“No saben ni el día ni la hora”

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12-18 de noviembre de 2012

Página 23 • Cánticos: 43, 92

Propósito de los Artículos de Estudio

El entero pueblo de Dios está ansioso por ver el fin de este mundo satánico. En este artículo examinaremos los beneficios de no saber el día ni la hora exactos en que llegará el fin.

La Atalaya (Edición de Estudio) Septiembre de 2012

“No saben ni el día ni la hora”

“No saben ni el día ni la hora”


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“Manténganse alerta, pues, porque no saben ni el día ni la hora.” (MAT. 25: 13)

¿QUÉ RESPONDERÍA?

  • ¿De qué diversas maneras nos beneficia no saber el día ni la hora en que vendrá el fin?
  • ¿Cómo se han mantenido alerta los ungidos?
  • ¿Cómo podemos demostrar que estamos listos para la llegada de Cristo?
1-3. a) ¿Qué situaciones ilustran lo que Jesús enseñó en dos de sus parábolas? b) ¿Qué preguntas nos interesa responder?
IMAGÍNESE que un personaje muy prestigioso le pide que lo lleve en su vehículo a una cita importante. Unos minutos antes de ir a buscarle, usted se da cuenta de que no tiene suficiente gasolina, así que no le queda más remedio que ir a toda prisa a comprarla. Mientras tanto, el hombre lo espera impaciente, mirando a un lado y a otro. Como no lo ve llegar, decide pedirle a otra persona que lo lleve. Cuando usted finalmente aparece, él ya se ha ido. ¿Cómo se sentiría?
2 Ahora imagínese que usted es ese prestigioso personaje y que ha elegido a tres hombres de confianza para encargarles varios asuntos importantes. Les explica qué deben hacer, y los tres aceptan de inmediato. Sin embargo, al regresar descubre que solo dos han cumplido su cometido. El tercero ni siquiera lo ha intentado y, para colmo, no hace más que buscar excusas. ¿Cómo reaccionaría?
3 Jesús empleó situaciones parecidas en sus parábolas de las vírgenes y de los talentos. Con estos ejemplos explicó por qué durante el tiempo del fin habría cristianos ungidos que serían fieles y prudentes, mientras que otros no (Mat. 25:1-30). * Y recalcó la idea al decir: “Manténganse alerta, pues, porque no saben ni el día ni la hora”, refiriéndose al momento en que él ejecutaría la sentencia divina contra este mundo satánico (Mat. 25:13). Sin duda, sus palabras nos interesan mucho en estos tiempos. ¿De qué maneras nos beneficia obedecer a Jesús y mantenernos alerta? ¿Quiénes han demostrado estar listos para  sobrevivir? ¿Y qué debemos hacer para mantenernos alerta?

BENEFICIOS DE MANTENERSE ALERTA

4. ¿Por qué los cristianos no necesitamos estar “mirando el reloj” para mantenernos despiertos?
4 Hay tareas que exigen respetar un horario, como trabajar en una fábrica, ir al médico o usar el transporte público. En cambio, hay otras labores —como las de los bomberos o los equipos de rescate — en las que estar pendiente del reloj puede causar distracciones o incluso poner vidas en peligro. En tales casos, lo principal no es atenerse a un horario, sino concentrarse en lo que se está haciendo. De modo similar, cuanto más se acerca el fin de este sistema, más importante es la labor de proclamar lo que Jehová ha hecho para salvarnos. Pero los cristianos no necesitamos estar “mirando el reloj” para mantenernos despiertos. De hecho, no saber exactamente ni el día ni la hora en que llegará el fin nos beneficia al menos de cinco maneras.
5. ¿Por qué no saber ni el día ni la hora nos permite demostrar lo que tenemos en el corazón?
5 En primer lugar, no saber cuándo llegará el fin nos permite demostrar lo que tenemos en el corazón. Jehová respeta nuestra dignidad, y por eso nos da libertad para decidir si le seremos leales. Claro, todos deseamos sobrevivir a la destrucción de este sistema, pero si servimos a Jehová no es solo porque queremos vivir para siempre, sino porque lo amamos (léase Salmo 37: 4). Nos gusta hacer lo que nos manda y sabemos que sus enseñanzas son para nuestro bien (Is. 48:17). Sus mandamientos no nos parecen una carga (1 Juan 5: 3).
6. Cuando servimos a Jehová por amor, ¿cómo se siente él, y por qué?
6 En segundo lugar, desconocer en qué momento vendrá el fin nos da la oportunidad de alegrar el corazón de Jehová. Cuando le servimos porque lo amamos —y no simplemente porque pensamos en una fecha o en una recompensa —, le damos base para rebatir las absurdas acusaciones de su enemigo, Satanás (Job 2:4, 5; léase Proverbios 27:11). Después de todo el dolor y el sufrimiento que ha provocado el Diablo, con gusto defendemos la soberanía de Jehová y nos oponemos al maléfico dominio de Satanás.
7. ¿Por qué cree usted que debemos cultivar un espíritu de sacrificio?
7 En tercer lugar, no saber la fecha exacta en que llegará el fin nos impulsa a cultivar un espíritu de sacrificio. Hoy día hay personas que no creen en Dios, pero sí temen que este mundo esté a punto de ser destruido por un cataclismo. Por eso, su lema es: “Comamos y bebamos, porque mañana hemos de morir” (1 Cor. 15:32). Nosotros, en cambio, no tenemos miedo. No nos aislamos del mundo ni nos entregamos a deseos egoístas (Prov. 18: 1). Más bien, sacrificamos voluntariamente nuestro tiempo, energías y demás recursos para difundir las buenas nuevas del Reino (léase Mateo 16:24). Nos encanta servir a Dios, sobre todo ayudando a otras personas a conocerlo.
8. ¿Qué ejemplo bíblico nos enseña que debemos confiar plenamente en Jehová y en su Palabra?
8 En cuarto lugar, no saber el día ni la hora nos ayuda a confiar más plenamente en Jehová y a aplicar su Palabra en nuestra vida. Uno de los efectos más notables de nuestra imperfección es la tendencia a confiar demasiado en nosotros mismos. Pablo exhortó a todos los cristianos: “El que piensa que está en pie, cuídese de no caer”. Poco antes de que Josué guiara al pueblo de Dios a la Tierra Prometida, veintitrés mil israelitas perdieron el favor de  Jehová. Pablo indicó: “Estas cosas [...] fueron escritas para amonestación de nosotros a quienes los fines de los sistemas de cosas han llegado” (1 Cor. 10:8, 11, 12).
9. ¿Cómo pueden las adversidades refinarnos y acercarnos a Dios?
9 En quinto lugar, no saber cuándo llegará el fin permite que las adversidades nos refinen (léase Salmo 119:71). Sin duda, los últimos días de este sistema son “tiempos críticos, difíciles de manejar” (2 Tim. 3:1-5). Gran parte del mundo de Satanás nos odia, así que es posible que se nos persiga por nuestras creencias (Juan 15:19; 16: 2). Pero si somos humildes y buscamos la guía divina, las pruebas serán como un fuego que refine, o purifique, nuestra fe. En lugar de rendirnos, nos acercaremos a Jehová mucho más de lo que jamás habríamos imaginado (Sant. 1:2-4; 4: 8).
10. ¿Por qué a veces el tiempo pasa volando?
10 El paso del tiempo es relativo. Cuando estamos ocupados en una actividad y nos olvidamos del reloj, el tiempo pasa volando. De igual modo, si nos concentramos en la emocionante obra que Jehová nos ha encargado, es muy posible que el día y la hora lleguen antes de que nos demos cuenta. A este respecto, la mayoría de los ungidos han sido un ejemplo extraordinario. Repasemos brevemente lo que sucedió después de que Jesús fue coronado en 1914. Veremos que algunos demostraron que estaban listos, pero otros no.

LOS UNGIDOS HAN DEMOSTRADO ESTAR LISTOS

11. Después de 1914, ¿por qué concluyeron algunos ungidos que el Amo se estaba retrasando?
11 Volvamos a las parábolas de Jesús. Si las vírgenes o los esclavos hubieran sabido cuándo iba a venir el novio o el amo, no habrían necesitado mantenerse alerta. Pero como no lo sabían, tenían que estar atentos. Décadas antes de 1914, los ungidos ya sabían que ese año sería especial, aunque no comprendían claramente qué iba a ocurrir. Cuando el año llegó y no se cumplieron sus expectativas, algunos pensaron que el Novio se estaba retrasando. Tiempo después, un hermano admitió: “Algunos de nosotros esperábamos seriamente ir al cielo durante la primera semana de octubre [de 1914]”.
12. ¿Cómo demostraron los ungidos ser fieles y prudentes?
12 Podemos imaginar la decepción que sintieron al ver que el fin no llegó cuando esperaban. Para colmo, al estallar la primera guerra mundial, tuvieron que afrontar persecuciones. Aquello los sumió en un período similar al sueño, una inactividad relativa. Pero en 1919 llegó el momento de despertar. Jesús había venido al templo espiritual de Dios para examinarlo. Algunos no superaron la inspección, por lo que perdieron el privilegio de seguir trabajando para el Rey (Mat. 25:16). Al igual que las vírgenes necias, no se aseguraron de tener suficiente aceite espiritual. Y como el esclavo perezoso, no quisieron hacer sacrificios por el Reino. No obstante, la mayoría de los ungidos demostraron una lealtad inquebrantable y un intenso deseo de servir al Amo, incluso durante los difíciles años de la guerra.
13. ¿Qué actitud manifestó el esclavo después de 1914, y qué actitud manifiesta hoy?
13 En 1916, esta revista publicó el siguiente comentario: “Hermanos, a nosotros los que tenemos la actitud correcta para con Dios no nos decepciona ninguna de Sus disposiciones. No queríamos hacer nuestra propia voluntad; por eso, cuando descubrimos que estábamos equivocados respecto a lo que esperábamos en octubre  de 1914, nos regocijó que el Señor no cambiara Su Plan para ajustarlo a nuestras expectativas. No deseábamos que Él hiciera eso. Solo queremos comprender Sus planes y Sus propósitos”. Hoy día, los ungidos del Señor siguen manifestando esta actitud humilde y devota. No afirman estar inspirados por Dios, pero están resueltos a velar con diligencia por los intereses del Señor en la Tierra. Además, ahora hay “una gran muchedumbre” de “otras ovejas” —los cristianos con la esperanza de vivir para siempre en la Tierra — que están imitando su celo y su actitud vigilante (Rev. 7:9; Juan 10:16).

LAS OTRAS OVEJAS DEMUESTRAN ESTAR LISTAS

“No saben ni el día ni la hora”
Aun en la adversidad, busquemos siempre alimento espiritual
14. ¿Cómo nos protege prestar mucha atención al conducto que Jehová ha designado para proporcionar alimento espiritual?
14 Al igual que los ungidos, los miembros de la gran muchedumbre se mantienen alerta prestando mucha atención al conducto que Jehová ha designado para proporcionar alimento espiritual. De esta forma, ellos también se aseguran de tener suficiente aceite espiritual de la Palabra de Dios y de su espíritu (léanse Salmo 119:130 y Juan 16:13). Así logran estar fuertes y preparados para la vuelta de Cristo, y siguen activos incluso frente a duras pruebas de fe. Por citar un caso, en un campo nazi de prisioneros, al principio los hermanos solo tenían una Biblia, así que le pidieron a Jehová más alimento espiritual. Poco después se enteraron de que un hermano recién encarcelado había logrado traer varios números recientes de La Atalaya escondidos en su pierna de madera. Entre los sobrevivientes estuvo un hermano ungido llamado Ernst Wauer, quien años más tarde contó: “Jehová nos ayudó a aprender de memoria los pensamientos fortalecedores de aquellos artículos”. Y añadió: “Hoy es muy fácil conseguir el alimento espiritual, pero ¿lo apreciamos siempre? Estoy seguro de que Jehová tiene muchísimas bendiciones para los que confían en él, se mantienen leales y se alimentan de su mesa”.
15, 16. ¿Cómo fue recompensada una pareja por su celo en el ministerio cristiano, y qué aprendemos de ejemplos como ese?
15 Las otras ovejas también apoyan al máximo a los hermanos de Cristo participando  con celo en la obra del Amo (Mat. 25:40). A diferencia del “esclavo inicuo e indolente” de la parábola de Jesús, con gusto hacen los sacrificios que sean necesarios para poner el Reino en primer lugar en su vida. Por ejemplo, Jon y Masako recibieron una invitación para predicar a las personas de habla china en Kenia. Al principio tenían sus dudas, pero después de orar y analizar sus circunstancias, decidieron mudarse allí.
16 Sus esfuerzos fueron recompensados con creces. Ellos mismos aseguran: “¡Aquí la predicación es increíble!”. Comenzaron siete estudios bíblicos y vivieron muchas experiencias emocionantes. Así resumen sus sentimientos: “Todos los días le damos gracias a Jehová por permitirnos estar aquí”. Por supuesto, muchos otros hermanos han demostrado que realmente desean mantenerse ocupados sirviendo a Dios sin importar cuándo llegue el fin. Pensemos en los miles de cristianos que se han graduado de la Escuela de Galaad y han emprendido el servicio misionero. Si quiere hacerse una idea de cómo es un día en la vida de un misionero, lea el artículo “Hacemos todo lo que podemos”, de La Atalaya del 15 de octubre de 2001. Mientras lo hace, pregúntese cómo podría aumentar su servicio para la alabanza de Jehová y para su propia felicidad.

MANTÉNGASE ALERTA

“No saben ni el día ni la hora”
El tiempo pasa volando cuando nos concentramos en las actividades cristianas
17. ¿Cómo nos beneficia no saber el día ni la hora?
17 Queda claro, pues, que no saber el día ni la hora exactos en que llegará el fin nos beneficia de diversas maneras. Lejos de estar frustrados o decepcionados, nos concentramos en hacer la voluntad de Jehová y nos sentimos aún más cerca de nuestro amoroso Padre. Al mantener “la mano en el arado”, sin dejar que nada nos distraiga, nuestro servicio al Amo nos llena de gozo (Luc. 9:62).
18. ¿Por qué no queremos que nuestra fe se enfríe?
18 El día de juicio de Dios se acerca a pasos agigantados, y no queremos decepcionar ni a Jehová ni a Jesús. Ambos nos han confiado hermosos privilegios de servicio en estos últimos días. ¡Cuánto valoramos la confianza que nos tienen! (Léase 1 Timoteo 1:12.)
19. ¿Cómo demostramos que estamos listos?
19 Sea que tengamos la esperanza de vivir en el cielo o en el Paraíso, resolvámonos a cumplir fielmente la obra de predicar y hacer discípulos que Dios nos ha encargado. Seguimos sin saber el día ni la hora en que vendrá el fin, pero ¿acaso lo necesitamos? Podemos y debemos seguir demostrando que estamos listos (Mat. 24:36, 44). Si confiamos por completo en Jehová y ponemos su Reino en primer lugar, él nunca nos decepcionará (Rom. 10:11).


TEXTOS DEL ESTUDIO DE LA ATALAYA

“No saben ni el día ni la hora”


^ Mat. 25:13 ”Manténganse alerta, pues, porque no saben ni el día ni la hora.
Párrafo 3
^ Mat. 25:1-30 ”Entonces el reino de los cielos llegará a ser semejante a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron al encuentro del novio.2 Cinco de ellas eran necias, y cinco eran discretas. 3 Porque las necias tomaron sus lámparas, pero no tomaron consigo aceite, 4 mientras que las discretas tomaron aceite en sus receptáculos con sus lámparas. 5 Como el novio se tardaba, todas cabecearon y se durmieron. 6 Justamente a mitad de la noche se levantó un clamor: ‘¡Aquí está el novio! Salgan a su encuentro’. 7 Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y pusieron en orden sus lámparas. 8 Las necias dijeron a las discretas: ‘Dennos de su aceite, porque nuestras lámparas están a punto de apagarse’. 9 Las discretas contestaron con las palabras: ‘Tal vez no haya suficiente para nosotras y ustedes. Vayan, más bien, a los que lo venden y compren para ustedes’. 10Mientras ellas iban a comprar, llegó el novio, y las vírgenes que estaban listas entraron con él al banquete de bodas; y la puerta fue cerrada. 11Después vinieron también las demás vírgenes, y dijeron: ‘¡Señor, señor, ábrenos!’. 12 En respuesta, él dijo: ‘Les digo la verdad: no las conozco’. 13”Manténganse alerta, pues, porque no saben ni el día ni la hora. 14 ”Porque es justamente como un hombre que, estando para emprender un viaje al extranjero, mandó llamar a sus esclavos y les encargó sus bienes. 15 Y a uno dio cinco talentos; a otro, dos; y a otro, uno, a cada uno según su propia habilidad, y se fue al extranjero. 16 Inmediatamente, el que recibió los cinco talentos se fue y negoció con ellos y ganó otros cinco. 17 Así mismo, el que recibió los dos ganó otros dos. 18 Pero el que recibió solamente uno se fue, y cavó en la tierra y escondió el dinero en plata de su amo. 19 ”Después de mucho tiempo vino el amo de aquellos esclavos y ajustó cuentas con ellos. 20 De modo que se presentó el que había recibido cinco talentos y trajo cinco talentos más, diciendo: ‘Amo, me encargaste cinco talentos; mira, gané otros cinco talentos’. 21 Su amo le dijo: ‘¡Bien hecho, esclavo bueno y fiel! Fuiste fiel sobre unas cuantas cosas. Te nombraré sobre muchas cosas. Entra en el gozo de tu amo’. 22 En seguida se presentó el que había recibido los dos talentos, y dijo: ‘Amo, me encargaste dos talentos; mira, gané otros dos talentos’. 23 Su amo le dijo: ‘¡Bien hecho, esclavo bueno y fiel! Fuiste fiel sobre unas cuantas cosas. Te nombraré sobre muchas cosas. Entra en el gozo de tu amo’. 24 ”Por último se presentó el que había recibido un solo talento, y dijo: ‘Amo, yo sabía que eres hombre exigente, que siegas donde no sembraste y recoges donde no aventaste. 25 De modo que me dio miedo, y me fui, y escondí tu talento en la tierra. Aquí tienes lo tuyo’. 26 En respuesta, su amo le dijo: ‘Esclavo inicuo e indolente, ¿conque sabías que yo segaba donde no sembraba y recogía donde no aventaba? 27 Pues, entonces, deberías haber llevado como depósito mis dineros en plata a los banqueros, y, al llegar yo, estaría recibiendo lo que es mío con interés. 28 ”’Por tanto, quítenle el talento y dénselo al que tiene los diez talentos. 29 Porque a todo el que tiene, más se le dará, y tendrá en abundancia; pero en cuanto al que no tiene, hasta lo que tiene le será quitado. 30 Y al esclavo que no sirve para nada, échenlo a la oscuridad de afuera. Allí es donde será [su] llanto y el crujir de [sus] dientes’.
^ Mat. 25:13 ”Manténganse alerta, pues, porque no saben ni el día ni la hora.
Párrafo 5
^ Sl 37:4 También deléitate exquisitamente en Jehová, y él te dará las peticiones de tu corazón.
^ Isa. 48:17 Esto es lo que ha dicho Jehová, tu Recomprador, el Santo de Israel: “Yo, Jehová, soy tu Dios, Aquel que te enseña para que te beneficies a ti mismo, Aquel que te hace pisar en el camino en que debes andar.
^ 1 Juan 5:3 Pues esto es lo que el amor de Dios significa: que observemos sus mandamientos; y, sin embargo, sus mandamientos no son gravosos,
Párrafo 6
^ Job 2:4, 5 Pero Satanás respondió a Jehová y dijo: “Piel en el interés de piel, y todo lo que el hombre tiene lo dará en el interés de su alma. 5 Para variar, sírvete alargar la mano, y toca hasta su hueso y su carne, [y ve] si no te maldice en tu misma cara”.
^ Pro. 27:11 Sé sabio, hijo mío, y regocija mi corazón, para que pueda responder al que me está desafiando con escarnio.
Párrafo 7
^ 1 Cor. 15:32 Si yo, lo mismo que los hombres, he peleado con bestias salvajes en Éfeso, ¿de qué me sirve? Si los muertos no han de ser levantados, “comamos y bebamos, porque mañana hemos de morir”.
^ Pro. 18:1 El que se aísla buscará [su propio] anhelo egoísta; contra toda sabiduría práctica estallará.
^ Mat. 16:24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: “Si alguien quiere venir en pos de mí, repúdiese a sí mismo y tome su madero de tormento y sígame de continuo.
Párrafo 8
^ 1 Cor. 10:8 Ni practiquemos fornicación, como algunos de ellos cometieron fornicación, de modo que cayeron, veintitrés mil [de ellos] en un día.
^ 1 Cor. 10:11, 12 Pues bien, estas cosas siguieron aconteciéndoles como ejemplos, y fueron escritas para amonestación de nosotros a quienes los fines de los sistemas de cosas han llegado. 12 Por consiguiente, el que piensa que está en pie, cuídese de no caer.
Párrafo 9
^ Sl 119:71 Bueno es para mí el que se me haya afligido, a fin de que aprenda tus disposiciones reglamentarias.
^ 2 Tim. 3:1-5 Mas sabe esto, que en los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar. 2 Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, presumidos, altivos, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, 3 sin tener cariño natural, no dispuestos a ningún acuerdo, calumniadores, sin autodominio, feroces, sin amor del bien, 4 traicioneros, testarudos, hinchados [de orgullo], amadores de placeres más bien que amadores de Dios, 5 teniendo una forma de devoción piadosa, pero resultando falsos a su poder; y de estos apártate.
^ Juan 15:19 Si ustedes fueran parte del mundo, el mundo le tendría afecto a lo que es suyo. Ahora bien, porque ustedes no son parte del mundo, sino que yo los he escogido del mundo, a causa de esto el mundo los odia.
^ Juan 16:2 Los expulsarán de la sinagoga. De hecho, viene la hora en que todo el que los mate se imaginará que ha rendido servicio sagrado a Dios.
^ Sant. 1:2-4 Considérenlo todo gozo, mis hermanos, cuando se encuentren en diversas pruebas, 3 puesto que ustedes saben que esta cualidad probada de su fe obra aguante. 4 Pero que el aguante tenga completa su obra, para que sean completos y sanos en todo respecto, sin tener deficiencia en nada.
^ Sant. 4:8 Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes. Límpiense las manos, pecadores, y purifiquen su corazón, indecisos.
Párrafo 12
^ Mat. 25:16 Inmediatamente, el que recibió los cinco talentos se fue y negoció con ellos y ganó otros cinco.
Párrafo 13
^ Rev. 7:9 Después de estas cosas vi, y, ¡miren!, una gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de largas ropas blancas; y había ramas de palmera en sus manos.
^ Juan 10:16 ”Y tengo otras ovejas, que no son de este redil; a esas también tengo que traer, y escucharán mi voz, y llegarán a ser un solo rebaño, un solo pastor.
Párrafo 14
^ Sl 119:130 La manifestación misma de tus palabras da luz, y hace entender a los inexpertos.
^ Juan 16:13 Sin embargo, cuando llegue aquel, el espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propio impulso, sino que hablará las cosas que oye, y les declarará las cosas que vienen.
Párrafo 15
^ Mat. 25:40 Y en respuesta el rey les dirá: ‘En verdad les digo: Al grado que lo hicieron a uno de los más pequeños de estos hermanos míos, a mí me lo hicieron’.
Párrafo 17
^ Luc. 9:62 Jesús le dijo: “Nadie que ha puesto la mano en el arado y mira a las cosas [que deja] atrás es muy apto para el reino de Dios”.
Párrafo 18
^ 1 Tim. 1:12 Estoy agradecido a Cristo Jesús nuestro Señor, que me impartió poder, porque me consideró fiel y me asignó a un ministerio,
Párrafo 19
^ Mat. 24:36 ”Respecto a aquel día y hora nadie sabe, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino solo el Padre.
^ Mat. 24:44 Por este motivo, ustedes también demuestren estar listos, porque a una hora que no piensan que es, viene el Hijo del hombre.
^ Rom. 10:11 Pues dice la Escritura: “Ninguno que cifre su fe en él será desilusionado”.

Referencias

^ ***w01 15/10 págs. 27-30 Hacemos todo lo que podemos***

Hacemos todo lo que podemos
“HAZ todo lo que puedas”, fue el práctico consejo que recibió una vez cierto misionero de parte de un miembro del Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová. Pero ¿por qué darle un consejo tan básico a un ministro con experiencia? ¿No son los misioneros, en su mayoría, almas intrépidas que soportan a diario insectos, serpientes, calor, enfermedades y diversas privaciones?
En realidad, los misioneros de los testigos de Jehová son hombres y mujeres normales, cristianos cuyo profundo amor a Jehová y a su prójimo los motiva a servir en tierras extranjeras. Su afán es dar en el servicio a Jehová el máximo de sus capacidades, confiando en que él les suministrará las fuerzas necesarias (Efesios 6:10).
Pero, para conocer mejor la obra de los misioneros, imaginémonos pasando un día en un típico hogar misional de África occidental.
Un día como misioneros
Son casi las siete de la mañana. Llegamos a la casa justo a tiempo para el análisis del texto bíblico del día. Los diez misioneros nos dan una afectuosa bienvenida y nos invitan a sentarnos a la mesa para el desayuno. Mientras nos presentamos, una de las misioneras, que lleva muchos años en su asignación, comienza a relatarnos una experiencia cómica que tuvo en el ministerio; pero la conversación se va apagando cuando el presidente de la mesa recuerda al alegre grupo que es hora de comenzar la adoración matutina, que se llevará a cabo en francés. No hablamos ese idioma, mas, por la forma como se expresan los misioneros extranjeros, es patente que ellos han logrado dominarlo muy bien.
A los comentarios bíblicos les sigue una sentida oración, y llega entonces el momento de desayunar. Estamos sirviéndonos una generosa ración de cereales cuando el misionero a nuestro lado insiste en que añadamos unas rodajas de plátano. Le aclaramos que no nos gustan mucho los plátanos, pero él asegura que cambiaremos de opinión después de probar los de la localidad, así que le ponemos unas cuantas rebanadas a nuestro cereal. Tiene mucha razón, son deliciosos, ¡tan dulces como la miel! Y se nos garantiza que el pan francés que tenemos en la mesa fue horneado esta misma mañana en una pequeña panadería justo enfrente de la casa misional.
Después del desayuno, nos disponemos a pasar el día con un matrimonio de misioneros, a quienes llamaremos Ben y Karen. Hemos oído decir que el territorio en este país de África occidental es muy productivo y estamos ansiosos de corroborarlo.
Llegamos a la parada del autobús, donde ya hay unas doce personas esperando. Sin perder tiempo, nuestros compañeros entablan una animada conversación bíblica con una mujer y su hijo. Al no saber francés, todo lo que podemos hacer es mirar y sonreír. El autobús llega justo cuando la mujer está aceptando las revistas La Atalaya y ¡Despertad!, y ¡todo el mundo intenta subir a la vez! Al tratar de montarnos, la multitud nos empuja desde atrás. Es muy difícil pasar a la parte trasera sin perder el equilibrio, y cuando el conductor arranca, hay que agarrarse con todas las fuerzas. El autobús se detiene bruscamente de vez en cuando, y se apiña todavía más gente. Les sonreímos a los otros pasajeros, y ellos nos devuelven la sonrisa. ¡Cómo nos gustaría poder comunicarnos con ellos!
Desde la ventanilla observamos el trajín de la calle mientras viajamos a toda velocidad. Dos mujeres caminan lado a lado con pesadas cargas sobre la cabeza; una de ellas lleva una tina grande con agua. Un hombre emprendedor ha extendido una manta en la acera y ha acomodado sobre ella unas cuantas chucherías que espera vender. Por todas partes hay gente comprando o vendiendo casi cualquier cosa que pueda ser objeto de comercio.
De pronto, Ben, que está parado junto a mí, siente que algo le pica en la pierna. ¿Qué será? El autobús está atestado, y sin embargo lo vuelve a sentir. Logra mirar hacia abajo y descubre que, en un saco, junto a sus pies, hay un pato vivo que de vez en cuando saca la cabeza y le da otro picotazo. Ben nos explica que el dueño seguramente lo lleva al mercado para venderlo.
Cuando llegamos al territorio de predicación, nos enteramos con agrado de que es un típico vecindario africano. Ben se acerca a la primera vivienda y da palmadas con energía para llamar la atención del amo de casa (así es como se “toca a la puerta” en esta parte del mundo). Aparece un joven, pero está ocupado y nos pide que volvamos en un rato.
La mujer de la siguiente casa habla un dialecto que Ben no domina, así que llama a su hijo para que traduzca lo que Ben quiere decirle. Cuando él termina, ella acepta un folleto que trata temas bíblicos, y el hijo promete que se lo explicará a su mamá. En la tercera vivienda hay varios jóvenes sentados en el patio del frente; dos de ellos se apresuran a ceder sus asientos a los visitantes. Se inicia una animada conversación sobre el uso de la cruz en la adoración y se hacen planes para seguir hablando del tema la semana próxima. Ahora es el momento de volver a visitar al muchacho que saludamos en la primera casa, quien de alguna forma se ha enterado de nuestra conversación con los jóvenes de la última casa. Tiene muchas preguntas de la Biblia y solicita un curso bíblico. Después de revisar su agenda, Ben concuerda en regresar a la misma hora la siguiente semana. De regreso al hogar misional para el almuerzo, Ben y Karen nos explican que tienen que programar su actividad de estudios bíblicos con mucho cuidado, pues es fácil que inicien más de los que pueden atender.
Los encomiamos por la fluidez con que se expresan en francés. Ben comenta que él y Karen llevan seis años de misioneros y que apenas ahora empiezan a sentirse cómodos con el idioma. Aseguran que no les fue fácil aprender una nueva lengua, pero que la perseverancia ha dado frutos.
Todos los misioneros se reúnen a la mesa para almorzar a las doce y media. Nos enteramos de que cada día le corresponde a uno de ellos preparar el desayuno y la comida del mediodía, y luego lavar los platos. Hoy, una misionera ha preparado su especialidad: un apetitoso plato de pollo frito y papas fritas acompañado de una ensalada de tomates.
¿Qué planes tienen Ben y Karen para las primeras horas de la tarde? Nos explican que toda la gente se refugia del sol desde la una hasta las tres, por lo que los misioneros acostumbran dedicar parte de ese tiempo a estudiar o a dormir la siesta; Karen nos dice que los nuevos se habitúan rápido a la costumbre, lo cual no nos sorprende.
Después de la siesta, regresamos al ministerio del campo. Aunque no encontramos en casa al señor interesado que por algún tiempo Ben ha intentado localizar, salen dos jóvenes cuando él da palmadas. Dicen que el dueño de la casa les ha hablado de las visitas de Ben y que les ha recomendado con insistencia que consigan la ayuda bíblica El conocimiento que lleva a vida eterna, así que con gusto les dejamos un ejemplar. Ahora tomamos un autobús que nos llevará a la zona donde Karen estudia la Biblia con una señora.
Mientras viajamos por las calles atestadas, Karen nos cuenta que conoció a esa señora un día en que ambas iban en un taxi con otros pasajeros. Karen le entregó un tratado para que lo leyera en el trayecto; la mujer así lo hizo y le pidió otro diferente. Leyó ese otro con mayor interés aún. Al llegar a su destino, se pusieron de acuerdo para que Karen la visitara en su hogar, y se inició un provechoso estudio bíblico con el folleto ¿Qué exige Dios de nosotros? Karen va a abarcar hoy la quinta lección del folleto.
Hemos disfrutado mucho este día en el servicio del campo, pero aún nos quedan unas cuantas interrogantes pendientes sobre la obra misional. Nuestros anfitriones nos aseguran que, al llegar a casa, nos prepararán una cena ligera y responderán a nuestras preguntas.
Cómo mantienen el ritmo
Mientras nos damos un festín de huevos fritos, pan francés y queso, aprendemos más detalles de la vida misional. Por ejemplo, el lunes es el día que los misioneros acostumbran descansar o atender asuntos personales. Casi todos dedican algo de ese tiempo a escribir a familiares y amigos, pues como les interesan mucho las noticias de su lugar de origen, les encanta enviar y recibir correspondencia.
Debido a que viven y trabajan muy cerca unos de otros, es fundamental que exista buena comunicación, la cual se logra con el trato social y examinando juntos temas espirituales. Por ello, además de tener cada uno su propio horario de estudio bíblico, los misioneros estudian juntos la Biblia con la ayuda de la revista La Atalaya todos los lunes por la noche. Ben comenta que es inevitable que surjan pequeñas discrepancias cuando personas de distintos antecedentes viven bajo el mismo techo, pero que el estudio de familia es una provisión espiritual que contribuye a mantener un ambiente de paz y unidad. Además, señala, algo que también ayuda es no tomarse a sí mismo demasiado en serio.
La humildad es igualmente esencial: los misioneros están para servir, no para que les sirvan. Nuestros amigos destacan que una de las cosas más difíciles en cualquier idioma es decir “lo siento”, sobre todo por algo que se dijo o hizo sin intención. Ben nos recuerda el ejemplo de Abigail, quien se disculpó por la brusquedad de su esposo y así suavizó una situación que podría haber terminado en desgracia (1 Samuel 25:23-28). Poder ‘vivir pacíficamente’ es un rasgo importante del buen misionero (2 Corintios 13:11).
Una vez al mes, los misioneros se reúnen para discutir asuntos que conciernen a la familia, así como cambios en el horario para atender las tareas del hogar. Al terminar saborean un postre especial, costumbre que nos parece muy práctica... y deliciosa.
Hemos terminado de cenar y procedemos a hacer un breve recorrido por la casa misional. Observamos que, si bien es modesta, todos cooperan para mantenerla escrupulosamente limpia. Tienen refrigerador, lavadora y cocina (estufa); Karen nos dice que en los países tropicales, como este en África occidental, también se cuenta a veces con acondicionadores de aire. Un alojamiento adecuado, alimentos sanos y precauciones sanitarias sencillas contribuyen a que los misioneros se mantengan sanos y productivos.
Se centran en lo positivo
Hemos quedado impresionados por cuanto hemos visto. ¿Podríamos nosotros ser misioneros? ¿Cómo saberlo? Nuestros anfitriones nos ayudan a reflexionar.
En primer lugar, nos aclaran que los misioneros cristianos no son aventureros. Van en busca de la gente sincera que desee aprender las maravillosas promesas divinas, y como hay que dedicar un mínimo de ciento cuarenta horas al mes al servicio del campo, es indispensable que amen su ministerio.
“Pero —preguntamos— ¿y las serpientes, lagartijas y demás sabandijas?” Ben confirma que se ven en muchos de los lugares adonde se les envía, pero que el misionero se acostumbra a su presencia. Agrega que cada asignación misional posee su belleza propia y exclusiva, y que, con el tiempo, uno se centra en los aspectos positivos. Condiciones que quizás al principio parecían “diferentes” se convierten al poco tiempo en algo común y a veces incluso agradable. Una misionera que pasó muchos años en África occidental antes de verse obligada a volver a su nación de origen debido a ciertos compromisos personales, dijo que le dolió más el día que tuvo que dejar su asignación que cuando, años atrás, salió de su país natal. Su asignación misional se había convertido en su hogar.
¿Está usted listo?
Ben y Karen nos han dado mucho en qué pensar. Y usted, ¿ha considerado alguna vez la posibilidad de servir de misionero en el extranjero? Si así es, tal vez esté más cerca de alcanzar ese objetivo de lo que se imagina. Uno de los requisitos principales es amar el ministerio de tiempo completo y disfrutar ayudando a la gente. Recuerde, los misioneros no son superhéroes, sino hombres y mujeres como los demás. Pero hacen todo lo que pueden para realizar una obra de suma importancia.

^ párr. 3 Véase La Atalaya del 1 de marzo de 2004, páginas 14 a 18.

^ ***w04 1/3 págs. 14-18 ¡“El esclavo fiel” supera la prueba!***
13:11). Su amor por Jehová y sus hermanos se fortaleció, y gracias a ello ha sido una “columna y apoyo de la verdad” durante estos tumultuosos “últimos días” (1 Timoteo 3:15; 2 Timoteo 3:1).
Las vírgenes discretas y las necias
6 Después de referirse a “aquel esclavo malo”, Jesús mostró mediante dos parábolas por qué algunos cristianos ungidos serían fieles y discretos mientras que otros no. A fin de ilustrar en qué consistiría su discreción, dijo: “El reino de los cielos llegará a ser semejante a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron al encuentro del novio. Cinco de ellas eran necias, y cinco eran discretas. Porque las necias tomaron sus lámparas, pero no tomaron consigo aceite, mientras que las discretas tomaron aceite en sus receptáculos con sus lámparas” (Mateo 25:1-4). Las diez vírgenes nos recuerdan a los cristianos ungidos antes de 1914. Habían calculado que el novio, Jesucristo, estaba a punto de aparecer, así que “salieron” a su encuentro predicando con valor que “los tiempos señalados de las naciones” acabarían en 1914 (Lucas 21:24).
7 Tenían razón. Los tiempos señalados de las naciones terminaron en 1914, y el Reino de Dios realmente fue instaurado en manos de Cristo Jesús. Pero eso ocurrió en los cielos invisibles. Aquí, en la Tierra, la humanidad comenzó a sufrir calamidades, el “ay” predicho en la Biblia (Revelación 12:10, 12). Aquello dio paso a un período de pruebas. Sin un entendimiento claro, los cristianos ungidos pensaron que “el novio se tardaba”. Confundidos y hostigados por el mundo, en general aflojaron el paso, hasta tal grado que la predicación organizada se interrumpió casi por completo. Al igual que las vírgenes de la parábola, en sentido espiritual “cabecearon y se durmieron”, lo mismo que hicieron los cristianos infieles tras la muerte de los apóstoles de Jesús (Mateo 25:5; Revelación 11:7, 8; 12:17).
8 Poco después, en 1919, ocurrió algo inesperado. Leemos: “Justamente a mitad de la noche se levantó un clamor: ‘¡Aquí está el novio! Salgan a su encuentro’. Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y pusieron en orden sus lámparas” (Mateo 25:6, 7). Justo cuando todo parecía más oscuro, se produjo una llamada a la acción. Ya en 1918, Jesús, “el mensajero del pacto”, había venido al templo espiritual de Jehová para inspeccionar y purificar a la congregación de Dios (Malaquías 3:1). Ahora, los cristianos ungidos tenían que salir a encontrarse con él en los patios terrestres de dicho templo. Era hora de que ‘despidieran luz’ (Isaías 60:1; Filipenses 2:14, 15).
9 ¡Pero, un momento! En la parábola, algunas de las jóvenes tenían un problema. Jesús prosiguió: “Las necias dijeron a las discretas: ‘Dennos de su aceite, porque nuestras lámparas están a punto de apagarse’” (Mateo 25:8). Sin aceite, las lámparas no podrían iluminar. Por tanto, el aceite de las lámparas nos trae a la memoria la Palabra de verdad de Dios y su espíritu santo, que facultan a los auténticos adoradores para que sean portadores de luz (Salmo 119:130; Daniel 5:14). Antes de 1919, los cristianos ungidos discretos, pese a su temporal debilidad, se habían esforzado diligentemente por comprender cuál era la voluntad de Dios para ellos. Por consiguiente, cuando se les invitó a dar luz, estaban preparados (2 Timoteo 4:2; Hebreos 10:24, 25).
10 Ciertos ungidos, sin embargo, aunque deseaban intensamente estar con el Novio, no estuvieron dispuestos a hacer ningún sacrificio ni esfuerzo personal. Por eso, cuando llegó la hora de emprender la actividad de predicar las buenas nuevas, no estaban preparados (Mateo 24:14). Incluso trataron de estorbar a sus celosos compañeros, pidiéndoles, de hecho, un poco de su aceite. ¿Qué respondieron las vírgenes discretas en la parábola de Jesús? Dijeron: “Tal vez no haya suficiente para nosotras y ustedes. Vayan, más bien, a los que lo venden y compren para ustedes” (Mateo 25:9). De igual manera, en 1919 los cristianos ungidos leales se negaron a hacer nada que disminuyera su propia capacidad de portar luz, y por ello pasaron con éxito la inspección.
11 Jesús concluye con estas palabras: “Mientras [las vírgenes necias] iban a comprar, llegó el novio, y las vírgenes que estaban listas entraron con él al banquete de bodas; y la puerta fue cerrada. Después vinieron también las demás vírgenes, y dijeron: ‘¡Señor, señor, ábrenos!’. En respuesta, él dijo: ‘Les digo la verdad: no las conozco’” (Mateo 25:10-12). En efecto, algunos no estaban preparados para la llegada del Novio, así que no superaron la inspección y perdieron la oportunidad de asistir al banquete de bodas celestial. ¡Qué lamentable!
La parábola de los talentos
12 Después de ilustrar en qué consiste la discreción, Jesús hizo lo mismo con la fidelidad. Dijo así: “Es justamente como un hombre que, estando para emprender un viaje al extranjero, mandó llamar a sus esclavos y les encargó sus bienes. Y a uno dio cinco talentos; a otro, dos; y a otro, uno, a cada uno según su propia habilidad, y se fue al extranjero” (Mateo 25:14, 15). El hombre de la parábola es Jesús mismo, quien “se fue al extranjero” cuando ascendió al cielo en el año 33 E.C. Pero antes de irse, confió “sus bienes” a sus discípulos fieles. ¿Cómo lo hizo?
13 Durante su ministerio terrestre, Jesús comenzó a preparar un gran campo de actividad al predicar las buenas nuevas del Reino por toda la tierra de Israel (Mateo 9:35-38). Antes de irse “al extranjero”, encomendó aquel campo a sus discípulos fieles, diciéndoles: “Vayan, por lo tanto, y hagan discípulos de gente de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del espíritu santo, enseñándoles a observar todas las cosas que yo les he mandado” (Mateo 28:18-20). Con estas palabras, Jesús autorizó a sus “esclavos” a negociar hasta que él regresara, “cada uno según su propia habilidad”.
14 Esta última expresión indica que no todos los cristianos del siglo primero tuvieron las mismas circunstancias ni posibilidades. Hubo quienes, como Pablo y Timoteo, contaron con una libertad que les permitió participar al mayor grado posible en la obra de predicar y enseñar. Pero en el caso de otros, tal vez su situación limitara mucho lo que podían hacer. Por ejemplo, quizá fueran esclavos o de edad avanzada, o tuvieran problemas de salud o responsabilidades familiares. Claro está, ciertos privilegios no estaban al alcance de todos los discípulos. Las mujeres ungidas y algunos hombres ungidos no enseñaban en la congregación (1 Corintios 14:34; 1 Timoteo 3:1; Santiago 3:1). Aun así, sin importar su situación en la vida, todos los discípulos ungidos de Cristo, hombres y mujeres, tenían el encargo de negociar, de aprovechar bien sus oportunidades y circunstancias en el ministerio cristiano. Los discípulos de Cristo del día moderno hacen lo mismo.
¡Llega la hora de la inspección!
15 La parábola continúa así: “Después de mucho tiempo vino el amo de aquellos esclavos y ajustó cuentas con ellos” (Mateo 25:19). En 1914 —en verdad mucho tiempo después del año 33 E.C.—, Cristo Jesús comenzó su presencia como Rey. Tres años y medio más tarde, en 1918, vino al templo espiritual de Dios y cumplió así las palabras de Pedro: “Es el tiempo señalado para que el juicio comience con la casa de Dios” (1 Pedro 4:17; Malaquías 3:1). Era hora de ajustar cuentas.
16 ¿Qué habían hecho los esclavos, los hermanos ungidos de Jesús, con los “talentos” del Rey? Desde el año 33 E.C. en adelante, incluyendo los años anteriores a 1914, un buen número había trabajado arduamente y había ‘negociado’ con los bienes de Cristo (Mateo 25:16). Incluso durante la primera guerra mundial habían demostrado el intenso deseo de servir al Amo. Así que era apropiado dar a los que habían sido fieles nuevas oportunidades para ‘negociar’. El tiempo del fin de este sistema de cosas había llegado, y las buenas nuevas debían predicarse a nivel mundial. “La mies de la tierra” tenía que recogerse (Revelación 14:6, 7, 14-16). Había que encontrar a los últimos miembros de la clase del trigo y reunir a “una gran muchedumbre” de otras ovejas (Revelación 7:9; Mateo 13:24-30).
17 La siega es una época gozosa (Salmo 126:6). Por tanto, fue apropiado que cuando Jesús encomendó mayores responsabilidades a sus fieles hermanos ungidos en 1919, dijera: “Fuiste fiel sobre unas cuantas cosas. Te nombraré sobre muchas cosas. Entra en el gozo de tu amo” (Mateo 25:21, 23). Además, el gozo del Amo como Rey recién entronizado del Reino de Dios sobrepasa lo que podamos imaginar (Salmo 45:1, 2, 6, 7). La clase del esclavo fiel comparte ese gozo al representar al Rey e incrementar Sus intereses en la Tierra (2 Corintios 5:20). El placer que sienten puede verse en las palabras proféticas de Isaías 61:10: “Sin falta me alborozaré en Jehová. Mi alma estará gozosa en mi Dios. Porque me ha vestido con las prendas de vestir de la salvación”.
18 Lamentablemente, algunos no superaron la inspección. Leemos: “Se presentó el que había recibido un solo talento, y dijo: ‘Amo, yo sabía que eres hombre exigente, que siegas donde no sembraste y recoges donde no aventaste. De modo que me dio miedo, y me fui, y escondí tu talento en la tierra. Aquí tienes lo tuyo’” (Mateo 25:24, 25). De igual modo, algunos cristianos ungidos no habían ‘negociado’. Antes de 1914 no habían dado a conocer de manera entusiasta su esperanza a otros, y en 1919 no quisieron empezar a hacerlo. ¿Cómo respondió Jesús a su insolencia? Quitándoles todos sus privilegios. Fueron ‘echados a la oscuridad de afuera, donde tendría lugar su llanto y crujir de dientes’ (Mateo 25:28, 30).
La inspección continúa
19 Por supuesto, la mayoría de los que habrían de ser esclavos ungidos de Cristo durante el tiempo del fin todavía no servían a Jehová cuando Jesús comenzó su inspección en 1918. ¿Se perderían la oportunidad de que se les inspeccionara? De ninguna manera. El proceso de inspección no hizo sino empezar en 1918 y 1919, cuando el esclavo fiel y discreto como clasesuperó la prueba. A nivel individual, los cristianos ungidos siguen bajo escrutinio hasta que sean sellados permanentemente (Revelación 7:1-3). Comprendiendo esto, los hermanos ungidos de Cristo están resueltos a seguir ‘negociando’ con fidelidad. Están decididos a ser discretos manteniendo un abundante suministro de aceite para que la luz brille con fulgor. Saben que, si se mantienen fieles hasta el fin de su vida, Jesús los recibirá en la morada celestial (Mateo 24:13; Juan 14:2-4; 1 Corintios 15:50, 51).
20 Los que forman parte de la gran muchedumbre de otras ovejas han imitado a sus hermanos ungidos. Entienden que el conocimiento que tienen de los propósitos de Dios conlleva una gran responsabilidad (Ezequiel 3:17-21). Por consiguiente, con la ayuda de la Palabra de Dios y del espíritu santo, también mantienen abundante su abastecimiento de aceite mediante el estudio y las reuniones cristianas. Y dejan resplandecer su luz al participar en la obra de predicar y enseñar, ‘negociando’ así junto con sus hermanos ungidos. Ahora bien, los cristianos ungidos son muy conscientes de que los talentos se les confiaron a ellos, y que son ellos quienes deben rendir cuentas por la forma en que se administran los bienes del Señor en la Tierra. Aunque son pocos en número, no pueden traspasar sus obligaciones a la gran muchedumbre. Con esto presente, el esclavo fiel y discreto sigue a cargo de los ‘negocios’ del Rey, agradecido por el apoyo de los miembros devotos de la gran muchedumbre. Estos últimos reconocen la responsabilidad que recae sobre sus hermanos ungidos y se sienten privilegiados de trabajar bajo su supervisión.
21 Así, aunque estas dos parábolas arrojan luz sobre sucesos ocurridos en el año 1919 o en torno a él, en principio son aplicables a todos los cristianos verdaderos a lo largo de los últimos días. De manera que, si bien la exhortación con que Jesús concluye la parábola de las diez vírgenes se dirige principalmente a los cristianos ungidos antes de 1919, en realidad puede aplicarse a todo cristiano. Por lo tanto, tomemos todos muy en serio sus palabras: “Manténganse alerta, pues, porque no saben ni el día ni la hora” (Mateo 25:13).

Puede ver la información e imágenes de origen en: “No saben ni el día ni la hora” - Posts recientes

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